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Freixenet y Codorniu,
las dos principales
empresas de cava,
han sellado la paz
tras una década de
guerra que ha
afectado
profundamente a un
sector que justo
ahora empieza a
recuperarse tras dos
años de severo
boicot. Ambas
compañías han
acordado retirar las
denuncias judiciales
cruzadas y
pendientes en las
que se habían
enzarzado y trabajar
de forma conjunta en
beneficio del
sector. El pacto
también incluye
compensaciones
económicas, que las
partes se han negado
a revelar, y que
dependerán de la
evolución futura de
determinados stocks,
según fuentes
cercanas al acuerdo.
El pacto, que ha
causado sorpresa por
la discreción con la
que se ha negociado,
ha sido aplaudido
por el sector y por
la Generalitat.
Se cierra así una
dura guerra que no
ha beneficiado a
nadie y ha afectado
muy negativamente a
la imagen del
sector. En
consecuencia, las
ventas en el
estancado mercado
español no han
conseguido
incrementarse pese a
millonarias campañas
para
desestacionalizar el
consumo centrado en
las fiestas
navideñas.
Los primeros
acercamientos entre
Freixenet y Codorniu
se iniciaron hace ya
dos años. El
presidente de
Freixenet, Josep
Lluís Bonet,
confirmó ayer a este
diario que se ha
firmado el
armisticio con su
principal
competidor. Bonet
reveló que el
acuerdo supone poner
fin a la maraña
de denuncias que
aún seguían su curso
judicial y que la
relación entre las
empresas de las
familias Ferrer-
Bonet (Freixenet) y
Raventós-Pagès (Codorniu)
"es muy buena en
estos momentos". El
presidente de
Freixenet asegura
que en el acuerdo
subyace la voluntad
de "trabajar
conjuntamente, con
absoluta convicción,
por los intereses
del sector y no por
los particulares". O
sea, que se ha
decidido "construir
en beneficio del
cava y dejarnos
estar de cosas que
no tienen razón de
ser". De lo que se
trata, según Bonet,
es de "mirar hacia
delante y cerrar una
guerra para que gane
el cava".
Bonet se muestra
convencido de que el
boicot al cava se
superará y que ya se
empieza a percibir
una "distensión".
También en el
Departament
d´Agricultura de la
Generalitat se
afirma que la
situación "tiende a
aplacarse, a
remitir". Como se
recordará, el boicot
arrastró hasta el
6,6% la caída de las
ventas del cava
catalán en España
durante el 2005. O
sea, se vendieron
6.602.000 botellas
menos que en el
2004. Mientras
tanto, durante el
año 2005 las ventas
de champán en España
crecieron un 23%.
El director general
de Codorniu, Xavier
Pagès, en
declaraciones a
La Vanguardia
defendió el acuerdo
y consideró que ha
llegado el momento
de "cerrar las
diferencias tras
culminarse un
proceso de
acercamiento" y de
"mejora de unas
relaciones que
partieron de un
punto muy bajo pero
que hemos ido
cuidando".
El director general
del Institut Català
de la Vinya i el Vi
(Incavi) de la
Generalitat, Joan
Aguado, que conocía
que últimamente "se
estaban moviendo
hilos para llegar a
un acuerdo", ha
recibido la noticia
de forma muy
positiva, puesto que
"permite impulsar el
sector". Asegura que
el hecho de que se
haya firmado la paz
entre las dos
principales
elaboradoras es
"excelente", ya que
"las guerras nunca
son positivas". El
acuerdo, según
Aguado, demuestra la
"responsabilidad"
demostrada por
Codorniu y Freixenet.
Añade que "el pacto
es positivo en
cualquier
circunstancia, con y
sin boicot".
Fuentes del Consejo
Regulador de la
Denominación de
Origen Cava, que
aseguraron que
desconocían que se
hubiera llegado a un
pacto, indicaron:
"Como ya hicimos
cuando se desató la
guerra, ahora
tampoco queremos
opinar". Pese a
ello, las fuentes
consultadas no
escondían la
satisfacción por
haberse llegado a
una entente
cordiale.
Fuente: La
Vanguardia-12/07/2006
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